Para Sharon Milliman estar viva a sus 62 años es un “milagro” ya que en cuatro oportunidades estuvo cerca de la muerte a lo largo de su vida, e incluso -según su relato- conoció “el otro lado” donde escuchó una voz masculina que le dio “fuerza y compresión de por qué suceden las cosas”.
A los 13 años casi muere ahogada en una clase de natación; a los 43 fue alcanzada por un rayo; a los 54 sufrió una obstrucción intestinal que requirió una operación de emergencia; y los 55 su respiración se detuvo producto de una reacción alergica a su medicación.
“Sentí que mi espíritu abandonaba mi cuerpo y [de repente] estaba flotando sobre él”, contó Milliman al medio británico Need To Know. La mujer oriunda del estado de Virginia Occidental, Estados Unidos, agregó que tras su primera experiencia renació “con un viaje por delante lleno de transformación y autodescubrimiento”.
Sharon Milliman tuvo cuatro experiencias cercanas a la muerte. Foto: Facebook.“Aprendí que las decisiones que tomamos, los pensamientos que pensamos y las palabras que decimos se propagan hacia afuera y regresan a nosotros, como un boomerang de nuestra propia creación”, sostuvo Milliman, quien se desempeña como oradora en charlas espirituales.
Además, Milliman escribió tres libros: “Una canción en el viento, una experiencia cercana a la muerte” (2016), “Los susurros del viento, un viaje poético del alma” (2017) y “Una rosa del cielo” (2019) donde cuenta sus experiencias con la muerte.
Los encuentros de Sharon Milliman con el más allá
Según relató, luego de experimentar la muerte vio “una luz hermosa y radiante” que descendió hacía ella y la envolvió en un “abrazo cálido y reconfortante”. “A medida que (la luz) se acercaba, parecía expandirse, y en ese momento, sentí una abrumadora sensación de paz, que me obligó a rendirme a ella”, aseguró.
Acto seguido fue “arrastrada” a través “de nubes” que describió de “rosa y oro”, para luego ingresar a un jardín donde -para su “asomobro”- estaban sus dos hermanos menores, quienes habían fallecido.
“Caminaron conmigo a través de este maravilloso lugar, guiándome hacia una ciudad de mármol y oro. Frente a mí había un gran podio en el que descansaba un gigantesco libro de oro titulado ‘El Libro de la Vida’ con un idioma antiguo escrito en su interior”, narró.
Según dijo, murió y fue al cielo, donde conoció a Jesús. Foto: Jam Press.“Todos los colores eran ricos, los sonidos de las risas eran vibrantes y el olor de las flores silvestres era intenso. Me dejó en un estado de asombro”, agregó, a la par que aseguró que no sitió “miedo ni conmoción” cuando se le reveló “que había pasado del mundo real”: “En este reino, todavía era yo mismo y mi identidad permanecía, pero estaba llena de un resplandor resplandeciente”, detalló.
Además, consideró que “estaba en casa”, y acotó que “tuvo una revisión” de toda su vida ante “en un abrir y cerrar de ojos, antes de conocer la verdad”. “Una voz masculina me dijo: ‘Lo que pongas en el universo volverá a ti'”, sostuvo.
Las cuatro oportunidades donde esquivó la muerte
Milliman recordó su primera experiencia cercana a la muerte cuando tenía 13 años. “Estaba con mi madre, que me había llevado a clases de natación. Pero de repente, olvidé cómo nadar y comencé a hundirme más profundamente en el fondo de la piscina”, narró.
En ese momento -aseguró- el pánico “se apoderó” de ella mientras “luchaba contra la superficie”, pero terminó “rápidamente” hundida “inhalando agua” a tres metros de profundo, mientras a su alrededor “fue un caos total”.
“No sentí ni dolor, ni miedo, mientras yacía allí quieta, inmóvil, y ya no respiraba. Sin embargo, podía ver y escuchar todo lo que sucedía alrededor de la piscina, a través de mi espíritu que flotaba sobre mí”, sostuvo.
“Los socorristas saltaron y me tiraron a un lado, mientras que otros me sacaron y comenzaron a realizar RCP. Fue muy touch-and-go, pero luego recuperé el aliento. Tenía tanto miedo de lo que había pasado, que lo único que quería era irme a casa, así que nunca más volví a nadar”, agregó.
Su primera experiencia con la muerte fue a los 13 años en una clase de antación. Foto: Jam Press.Sin embargo, para Milliman aquella experiencia “fue solo una prueba de lo que estaba por venir”, ya que 20 años después -mientras hablaba por télefono con una amiga en el proche de su casa- vio un relámpao “y, de repente, un rayo de plata descendió del cielo” y golpeó su brazo derecho.
“Grité mientras sentía un dolor agonizante ardiente y abrasador mientras mi corazón se detenía, antes de que mi espíritu, una vez más, fuera despegado de mi cuerpo. Mi cuerpo yacía muerto en la base de las escaleras carbonizadas y, mientras flotaba, me encontré de vuelta en el cielo”, contó.
En aquel entonces fue su hija quien “llegó justo después del ataque” y le “devolvió la conciencia”. “Estaba muy confundido mientras trataba de averiguar mi entorno, pero luego vi el teléfono, que estaba quemado y ennegrecido”, agregó.
“Empapado en sudor e incapaz de moverme, los paramédicos llegaron pronto y me llevaron de urgencia al hospital, donde me realizaron pruebas exhaustivas. Se descubrió que tenía una obstrucción derecha en mi corazón y, debido a que me golpearon, había desarrollado un trastorno convulsivo”, recordó.
En dicha oportunidad creyó “que había pasado lo peor”, pero la obstrucción intestinal que en 2016 la llevó a una operación de urgencia y estar conectada a tubos de respiración le demostró que “estaba totalmente equivocado”.
Le cayó un rayo y vivió para contarlo. Foto: Jam Press.“Durante mis tiempos en el cielo, también fui recibido por un cachorro de beagle, a quien no reconocí. Cuando regresé y le conté a mi hija sobre la experiencia, ella dijo que el mismo día, un beagle había muerto en nuestro camino, y esto respondió a la pregunta de si nuestras mascotas van al cielo. Ciertamente lo hacen”, contó.
Y en 2017 volvió a experimentar la muerte cuando vivió una reacción adversa a los medicamentos, por la cual -según relató- su espíritu abandonó su cuerpo y se elevó hasta las estrellas y los planetas, donde “no había sentido de tiempo”.
“Tengo una obstrucción en mi corazón y sufro de convulsiones semanalmente. Lo que supone un riesgo en sí mismo, ya que tuve traumatismos craneales más veces de las que puedo contar. También tengo síndrome de migraña postraumática grave”, detalló.
Sin embargo, en casa oportunidad se recuperó y considera que cada experiencia “fue un acto y un regalo de Dios, y sé cómo superar cualquier tormenta”.
“También tuve visitas de Jesús en múltiples ocasiones, que viene a recordarme que nunca estoy sola y que no tengo que tener miedo. Me han ayudado absolutamente con mi vida en general y no cambiaría nada”, aseguró.
Ahora Milliman reza para no tener más experiencias cercanas a la muerte, aunque admite que “si volviera a suceder”, ya no tiene “miedo de morir”. “Es algo tan hermoso y cuando llegue el momento, estaré lista y esperando para finalmente abrazar al otro lado por completo“, concluyó.