Si una persona tiene los ojos secos, con ardor, picazón o como si tuvieran arena dentro, o sequedad de boca, como si estuviera llena de algodón y con dificultades para hablar o tratar, es probable que sufra del síndrome de Sjörgen.

Tal como lo define la Clínica Mayo, de Estados Unidos, el síndrome “suele acompañar otros trastornos del sistema inmunitario, como la artritis reumatoide y el lupus”. Pero, por lo general, afecta primero las membranas mucosas y las glándulas que producen humedad en los ojos y la boca.

La mayoría de las personas que padecen este síndrome son mayores de 40 años y en general son mujeres.

Por el momento, el síndrome de Sjörgen carece de cura y al tratarse de una enfermedad autoinmune, sus causas son poco conocidas.

Qué desencadena los brotes del síndrome de Sjögren

Ojos secos, con ardor, picazón o como si tuvieran arena dentro, algunos de los síntomas del síndrome de Sjögren. Ojos secos, con ardor, picazón o como si tuvieran arena dentro, algunos de los síntomas del síndrome de Sjögren.

Los servicios de salud de Estados Unidos (NHS) recuerdan que “el sistema inmunitario suele ayudar a proteger el cuerpo de infecciones y enfermedades mediante la producción de anticuerpos. Los anticuerpos atacan a las bacterias y los virus, lo que ayuda a evitar que te enfermes”.

Entonces, “una enfermedad autoinmune hace que el sistema inmunitario reaccione de forma anormal. En lugar de atacar a las células extrañas, como las bacterias, los anticuerpos comienzan a atacar las células y los tejidos sanos”.

En el síndrome de Sjögren, las partes del cuerpo generalmente afectadas son las glándulas lagrimales, salivales y vaginales, que se conocen colectivamente como exocrinas. Los anticuerpos dañan estas glándulas exocrinas y estas ya no pueden funcionar con normalidad.

Existen pruebas de que el sistema inmunitario también daña los nervios que controlan estas glándulas, lo que reduce aún más su eficacia. Y el “ataque por error” puede afectar también músculos, articulaciones, vasos sanguíneos, nervios y, con menor frecuencia, algunos órganos.

Por eso, además de sequedad en ojos y boca, el síndrome puede causar dolor articular, hinchazón y rigidez; inflamación de las glándulas salivales debajo de la mandíbula y delante de las orejas; erupciones cutáneas o piel reseca; sequedad vaginal; tos seca persistente y fatiga prolongada.

Las complicaciones más frecuentes tienen relación con los ojos y la boca. Por ejemplo, como la saliva ayuda a proteger a los dientes de las bacterias, una persona con el síndrome será más propensa a tener caries y candidosis oral, una infección causada por hongos.

Las personas con este síndrome son más propensas a tener caries y candidosis oral.Las personas con este síndrome son más propensas a tener caries y candidosis oral.

En tanto la sequedad de los ojos puede provocar problemas de visión, como sensibilidad a la luz, visión borrosa y daño en la córnea.

Los NHS dicen que “la mayoría de los investigadores creen que el síndrome de Sjögren primario se desencadena por una combinación de factores genéticos y ambientales”.

Algunas personas nacen con genes específicos que las hacen más vulnerables a un sistema inmunológico defectuoso. Luego, muchos años después, un factor ambiental, posiblemente un virus común, hace que el sistema inmunológico deje de funcionar de manera correcta.

El estrógeno, una hormona femenina, también parece desempeñar un papel, porque el síndrome de Sjögren se presenta principalmente en mujeres y los síntomas suelen comenzar alrededor de la menopausia (en esta época los niveles de estrógeno comienzan a disminuir).



Fuente Clarin.com

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