
No hubo ningún factor sorpresa ni jugó al enigma hasta horas antes del cierre de la presentación de candidatos. Esta vez, Cristina Kirchner adelantó 47 días su decisión de candidatearse a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral, la más populosa del conurbano peronista cuyo corazón es La Matanza.
Deja las huellas marcadas en su movida de ajedrez para acotar una eventual decisión de la Corte Suprema que le impida postularse, incluso en la provincia. Eso ocurriría si el Tribunal deja firme su condena por la causa Vialidad antes de la elección del 7 de setiembre. El rechazo al pedido de recusación de Ricardo Lorenzetti que hizo la ex mandataria, para dilatar ese fallo, enciende la luz roja en el Instituto Patria.
Cristina tenía necesidad de anunciarlo y así lo organizó. El lunes, la reacción fue de sorpresa en el entorno del gobernador Axel Kicillof, acostumbrado a ser testigo de cómo, a último momento, ella jugaba una carta inesperada. Pero el martes, había en el ambiente cierto regocijo porque en La Plata evaluaban que si no se hubieran rebelado con el desdoblamiento y con la amenaza de listas propias, la líder kirchnerista habría vuelto a monopolizar la lapicera.
Cristina candidata ordenará la Tercera Sección, manejará esa lista y los intendentes posiblemente cedan porque se aseguran con ella a la mejor candidata en la lista sábana con la que el peronismo siempre ganó en las últimas tres décadas.
Su estrategia convierte a la Primera Sección Electoral en la madre de todas las batallas de la provincia. Ambas secciones, Tercera y Primera suman más del 70% de los votos de todo el territorio bonaerense. La fuerza que gane en ambas, posiblemente sea la más votada de la provincia.
Por eso, tras la decisión de Cristina de ir en la Tercera, comenzó a agitarse en algunos sectores del kicillofismo el planteo de que el primer candidato de la Primera debe ser del gobernador. Y en ese terreno, uno de los nombres que empieza a sonar es el de Gabriel Katopodis, actual ministro de Infraestructura provincial.
En algún momento ese lugar pareció estar destinado a Sergio Massa que ha manifestado entre sus mas allegados que en función de la unidad no tiene problemas en ir como diputado provincial, a diputado nacional en octubre o no competir este año.
Aunque, por otro lado, algunos massistas consideran que Cristina debió haber sido más generosa con quien fuera candidato presidencial y ministro de Economía. “Ganamos en la provincia en 2023 por la estrategia de Sergio Massa de dividir el voto opositor con Milei y la candidatura de Carolina Píparo”, facturan.
Sin embargo, la unidad del peronismo no asegura un triunfo en todo el distrito el 7 de setiembre. Dirigentes de peso consideran que no alcanza eso sino hay buenos acuerdos electorales en el resto de las ocho secciones. El argumento es la posible nacionalización de la elección provincial y la polarización como denominadores comunes.
Si no acierta en la estrategia, el peronismo pueden ser la próxima víctima de La Libertad Avanza, y perder en su bastión como le ocurrió al macrismo en la Ciudad.