La escandalosa guerra pública entre Donald Trump y Elon Musk, que escaló a niveles estratosféricos en apenas horas con insultos, amenazas y golpes bajos, pareció bajar de tono este viernes cuando el dueño de Tesla sugirió desescalar la batalla con la Casa Blanca. Pero el presidente de Estados Unidos no parece dispuesto a contactarse con su ex amigo: “No me interesa”, contestó sobre el magnate. “Está completamente loco”.
Más allá de todo, la conmoción política en Washington por la ruptura del romance continúa y los republicanos hacen equilibrio para acomodarse en este nuevo escenario que se esperaba en algún momento, pero no a niveles tan despiadados.
Tras escuchar el jueves que Trump había dicho estar “decepcionado” con él por sus críticas a su ley presupuestaria, el dueño de Tesla arrancó con una serie de tuits de ataques al presidente y sus políticas, en los que llegó a pedir el impeachment para Trump y decir que el presidente “estaba en la lista Epstein”, en alusión a una supuesta nómina de empresarios que usaban la red de tráfico y abuso sexual del financista Jeffrey Epstein, quien aparentemente se suicidó en prisión en 2019.
Trump respondía con amenazas de quitar subsidios federales a las empresas de Musk y aseguraba que el magnate sabía de su ley presupuestaria y no había dicho nada.
Con el correr de las horas, mientras que las acciones de Tesla se derrumbaban, los republicanos del Congreso se desesperaban y el escándalo crecía a nivel planetario, Musk dio señales de intentar buscar una tregua.
El hombre más rico del mundo dijo que podría retractarse de su promesa de desmantelar la nave espacial Dragon, fabricada por su empresa SpaceX, de cuyos servicios dependen el Pentágono y la NASA. Y también respondió positivamente a un llamado de su colega multimillonario Bill Ackman que lo llamaba a “hacer las paces” con Trump.
Donald Trump se despidió de Elon Musk en la Casa Blanca con elogios el viernes pasado, antes de que estallara una guerra inesperada. Foto: AP Además, durante el viernes estuvo menos activo en X y dedicó sus posteos sobre todo a criticar el déficit fiscal del presupuesto, sin atacar directamente al presidente como el jueves.
“Completamente loco”
El medio Politico había dicho que la Casa Blanca había programado una llamada con Musk este viernes para bajar la tensión, pero el propio Trump se encargó de desmentirlo a los medios.
“Está completamente loco”, dijo en una entrevista sobre Musk. Y señaló que el dueño de Tesla “quiere que hablemos, pero a mí no me interesa”, dijo en un diálogo con ABC News.
Después habló con la cadena CNN y siguió la misma línea. “No pienso en Elon Musk para nada. Tiene un problema. El pobre tiene un problema”, dijo.
El presidente minimizó la pelea y agregó que está “totalmente” centrado en la política, más que en Elon Musk. “En eso es en lo único que me concentro”, dijo. “No me concentro en nada más. Por eso tengo mis cifras más altas en las encuestas”.
Trump quiere vender su Tesla
Además, en otra señal de desprecio a Musk, fuentes del entorno presidencial señalaron que Trump considera vender el Tesla rojo que había comprado meses atrás, en un intento por promover la automotriz de su entonces amigo, y que ha estado estacionado sin uso desde entonces en la Casa Blanca.
Pero, si bien no se comunicó con Musk, Trump también bajó el tono en las redes y ya no habló de su ex amigo, dedicándose en cambio a la habitual tarea de elogiar su propia gestión en la Casa Blanca.
El resquebrajamiento de la relación se había iniciado hace un tiempo, pero se consumó apenas pocos días después de que Musk dejara su cargo como líder del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) el viernes de la semana pasada.
El sudafricano comenzó a esgrimir entonces duras críticas contra la ley “grande y bonita” de presupuesto de Trump -que fue aprobada por la Cámara de Representantes y está ahora en trámite en el Congreso- y la llamó una “monstruosidad abominable” porque elevaría el déficit fiscal a 2,4 billones de dólares. Esa ley, advertía Musk, llevaría a EE.UU. a la bancarrota y a dejar sin sentido todo su trabajo de recortes.
Trump finalmente explotó públicamente contra Musk durante una reunión en el despacho oval de la Casa Blanca, mientras estaba al lado del jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, quien presenció, estoico, la disputa.
“Elon y yo teníamos una gran relación. No sé si la seguiremos teniendo. Me sorprendió”, dijo Trump a periodistas. “Estoy muy decepcionado”. Musk respondía casi en tiempo real en X. “Falso”, dijo sobre la afirmación de que ha visto el proyecto de ley con anticipación. Y siguió más tarde: “Cualquier cosa”, escribió sobre un vídeo en el que Trump dice que su exasesor está enfadado por la pérdida de subsidios para los vehículos eléctricos.
La portada del diario New York Post reflejó la pelea. Foto: REUTERSFue más lejos al decir que, sin su ayuda, Trump “habría perdido las elecciones” presidenciales de noviembre, para las que Musk desembolsó casi 300 millones de dólares y al afirmar, sin pruebas, que el nombre del presidente figura en el expediente de Jeffrey Epstein. El abogado de Epstein publicó en X que Trump no estaba en ninguna lista.
Guerra inédita
No es la primera vez que Musk insulta y se pelea a través de X, donde tiene más de 250 millones de seguidores. Pero lo nuevo en este caso es que nunca se había enfrentado con alguien tan poderoso -y que esté dispuesto a devolverle sus insultos- como Trump, que maneja con habilidad las redes y que también tiene su propio altavoz en Truth Social.
Mientras tanto, los senadores republicanos tienen en sus manos el destino del presupuesto de la discordia. Y la pelea no parece haber beneficiado a Musk, según el sitio Axios. El multimillonario se había enfocado en denunciar el “monstruoso” déficit fiscal que provocaría recesión y hasta una eventual bancarrota, una mirada que estaba en línea con buena parte del establishment estadounidense, economistas independientes y también de muchos republicanos que detestan el exceso del gasto.
Los “halcones fiscales” del Senado estaban dispuestos a dar pelea y tenían al empresario más rico e innovador del mundo, que había llevado la motosierra a la Casa Blanca, a su favor.
Pero el jueves Musk pasó en apenas horas de los ataques al déficit al caso Epstein, al impeachment e incluso a la necesidad de un partido “de centro” en EE.UU., una serie de ataques que deslegitimaron su discurso fiscalista.
Los legisladores republicanos, en alerta
Para muchos legisladores, que tienen la mirada en las elecciones de medio término del año que viene, fue demasiado. Aunque finalmente terminen haciendo algunos retoques a la ley para bajar el déficit, hay estado de alerta.
“Cada tuit que se publica, la gente apoya más al presidente Trump y [Musk] está perdiendo apoyo”, dijo el representante Kevin Hern, miembro del liderazgo republicano en la Cámara de representantes. “La gente nos llama y un 100% apoya a Trump”, señaló.
El representante Lloyd Smucker dijo que Musk está “empezando a parecer un poco loco” y que “siempre fue una voz importante, pero… va a ser mucha más gente sopesando lo que Trump tiene que decir que lo que Musk tiene que decir”.
Los republicanos ya miraban con desconfianza a Musk porque dijo que eliminaría su respaldo económico y había llamado a votar contra los legisladores que en la Cámara de Representantes apoyaron la ley. Pero ahora que se trata de Trump vs. Musk, los legisladores oficialistas dicen en privado que tienen mucho más miedo de que Trump no los respalde que a la pérdida del dinero de Musk. Como dijo un representante republicano a Axios: “Preferiría tener a Trump de mi lado”.