Franco Zapiola atraviesa los días más intensos de su carrera. Con un derechazo implacable, le dio a Platense una victoria inolvidable frente a San Lorenzo y metió al equipo en la gran final del Torneo Apertura. El próximo domingo, contra Huracán en Santiago del Estero, el ‘Calamar’ buscará la gloria ante Huracán. “Hice varios goles lindos, pero este, por lo que significa y por donde nos metió, puede ser el más importante de mi carrera”, dice el volante de 24 años.

Zapiola llegó a Platense en 2024 y no tardó en convertirse en una pieza clave del equipo. La institución acordó con Estudiantes de La Plata la transferencia definitiva del mediocampista, adquiriendo el 50% de los derechos económicos y firmando un contrato hasta el 31 de diciembre de 2027. La apuesta fue fuerte, pero Franco no tardó en responder con fútbol, personalidad y goles decisivos.

Creció en Magdalena, un pueblo de poco más de 20 mil habitantes ubicados a 49 kilómetros de La Plata. Allí, Franco Zapiola dio sus primeros pasos con la pelota y aprendió a convivir con la distancia que separaba a sus sueños de su casa. “Vivo en Magdalena porque toda mi familia es de ahí, pero para poder jugar tenía que salir del pueblo. A los siete años, quedé en Estudiantes de La Plata e hice todas las inferiores ahí”, le cuenta a Clarín mientras ojea las páginas del suplemento deportivo del lunes, en el que el festejo de su gol graficó la gesta en el Nuevo Gasómetro.

Debutó en la Primera División del Pincha a los 20 años, el 17 de julio de 2021, en una victoria 3-0 ante Sarmiento en Junín. Su proyección fue tan firme como su talento: en Estudiantes disputó 103 partidos, convirtió 7 goles y dio 11 asistencias. También levantó dos títulos: la Copa Argentina 2023 y la Copa de la Liga Profesional 2024.

“El año pasado vine para acá, me recibieron de la mejor manera y me siento muy cómodo”, dice sobre su llegada a Platense, donde encontró un nuevo impulso para su carrera. Esta semana, a días de una final histórica, intenta manejar la ansiedad: “Estoy tranquilo, disfrutando esta semana atípica. Obvio que hay ansiedad, pero trato de disfrutar más que nada”.

El gol que cambió su historia y la del Calamar llegó en una ráfaga. El volante marcó ante San Lorenzo con tan solo dos minutos en cancha. “Me metí al área, que no es algo que haga siempre porque habitualmente pateo y, por suerte, me quedó ahí para hacer el gol antes que la defensa rechace, le pegue fuerte. No tuve ni un segundo para pensar”, explica.

El presente de Platense no es casual. Se forjó en el trabajo silencioso, en la mezcla de talentos necesitados de revancha y en una identidad que se siente dentro y fuera del campo. “Gómez y Orsi armaron un buen grupo, con algunos jugadores que no teníamos muchas chances en otros clubes o que necesitábamos un cambio de aire. Nos dieron una identidad, la gente se identifica con eso, y nosotros disfrutamos el día a día, que es importante. Lograron algo que no es habitual en el club: llegar a una instancia así”, confiesa.

Cada vez que tiene un día libre, Franco vuelve a Magdalena. “Me gusta mucho pasar tiempo con mi familia y amigos. Ayer mismo me fui y pasé el día allá. Son dos horas de viaje, pero vale la pena”. Su familia estuvo siempre presente. “Desde chico, mis padres me acompañaron a todos lados. Son el pilar máximo de mi carrera”. Tampoco olvida a los referentes que marcaron sus primeros pasos como profesional: “Tuve compañeros increíbles, sobre todo en Estudiantes: Enzo Pérez, José Sosa, Andújar, Boselli… gente que jugó mundiales, Libertadores, Champions League”.

El camino no fue fácil. “Hubo momentos donde no jugaba ni en inferiores, volvía triste a mi pueblo porque no sabía si iba a cumplir mi sueño. Esos momentos son los que pasan más lento. Por eso, hay que disfrutar esto que pasa volando, que no es habitual, más en equipos así que no juegan muchas finales”, dice el futbolista que sueña con jugar en el Napoli por la pasión desbordante de sus hinchas.

Por ahora no hay promesas de cara al domingo, pero algo puede surgir. “No hablamos nada aún. Estamos tratando de resolver el tema del viaje. Seguro algo vamos a prometer”, responde con una sonrisa. Mientras tanto, Franco Zapiola disfruta su gran momento. El del gol soñado, el del equipo que va por todo, el del pibe de Magdalena que metió a Platense en una final por el primer título de su historia y no quiere que esta película termine.



Fuente Clarin.com

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