
En relación al artículo publicado el 16 de mayo, titulado “No hace falta Ficha Limpia para inhabilitar a un postulante”, de Guillermo G. Erbetta Macgrath, deseo expresar, en mi carácter de letrado especializado en Derecho Penal, Constitucional y Contencioso Administrativo, mi total acuerdo con el sentido del mismo.
Considero oportuno agregar otros fundamentos doctrinarios y jurisprudenciales en relación con Ficha Limpia, en tanto esta remite a un tema crucial como lo es la protección del orden institucional y del sistema democrático. Este principio fue incorporado por la reforma constitucional de 1994 en el art. 36, 5° párrafo, que establece sanciones para quienes cometan delitos dolosos que impliquen enriquecimiento ilícito y aspiren a ejercer cargos o empleos públicos, ya sea durante regímenes de facto o de iure.
Al respecto, y conforme a lo expresado por constitucionalistas como Bidart Campos, Dromi, Sagués y Zaffaroni, el art. 18 de la Constitución Nacional consagra la necesidad de una ley previa para castigar, según el principio nullum crimen, nulla poena sine lege. La Corte Suprema ha reafirmado este postulado, admitiendo la posibilidad de leyes penales en blanco, siempre que el Congreso haya delegado con claridad una política legislativa al Poder Ejecutivo. El Dr. Daniel Sabsay también se refirió a estas cuestiones, subrayando la importancia de proteger el sistema democrático y la vigencia del art. 36, que sanciona con la inhabilitación perpetua a quienes atenten contra el orden constitucional, considerándolos incluso traidores a la patria.
Como antecedente histórico, cabe recordar que el 5° párrafo del art. 36 se vincula con la concepción del dolo indirecto, desarrollado por Carpzov, y que fue recogida por el jusnaturalismo de la Revolución Francesa, cuyas ideas fueron consagradas en la Declaración de los Derechos del Hombre. Esta perspectiva considera que la corrupción no solo afecta al sistema legal, sino que degrada la dignidad humana, cosificando al individuo y negándole su espiritualidad y sentido ético. La Constitución Nacional, como “ley fundamental”, recoge estos valores y, como sostiene Zaffaroni respecto de los sistemas penales en América Latina, promueve la protección del desarrollo moral, espiritual y cívico del ser humano.
Dr. José Félix Olivares olivaresjosefelixeduardo@gmail.com
Sr. presidente Javier Milei. Quiero expresarle mi disgusto por su forma de actuar. Soy uno de los muchos que lo votamos para acabar con el nefasto kirchnerismo. Creo en la libertad en todas sus formas y, por supuesto, la opinión es una de ellas. Ud. no solo no respeta las opiniones diferentes sino que, además, denigra a quienes las expresan. Ud. tal vez sea un excelente economista, pero se comporta como una persona muy mal educada y yo no quiero eso para mi país. Cada vez somos más lo que vemos muy mal sus actitudes ególatras y despreciativas. Más allá de esto, espero que le vaya excelentemente en su gestión, es lo mejor para el país.
César Alberto Cardoso cesarcardoso17@yahoo.com.ar
En el Día de la Patria, en el día de la hermandad de todos los argentinos, el presidente Milei -quien se está pasando de la raya en lo que hace a insultos, agresiones verbales, gestuales, demás actitudes impropias de su investidura- dejó con la mano tendida en su intento de saludarlo al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Algo parecido cabe aplicar respecto a su destrato a la vicepresidente, Victoria Villarruel, quien nada menos ocupa su lugar toda vez que él se ausenta, algo que está sucediendo con mucha frecuencia. Señor Presidente, una mano tendida simboliza solo bondad y generosidad, solo habla bien de quien la ofrece y aun, si fuera el caso, de existir una ofensa de por medio, el perdón solo habla bien de quien sabe otorgarlo. Cabe recordarle que Ud. representa, porque se lo ha ganado, a todos los millones de argentinos que habitamos en esta tierra y que hoy celebramos nuestro día patrio. Por el bien del país, no trabaje para perder lo que legítimamente ha sabido conquistar.
Gustavo O. Colla gustavo.colla@yahoo.com
El protocolo de la realeza manda que sólo se le podrá dar la mano al rey cuando éste, primeramente, se la extiende. No me explico cómo el jefe de Gobierno de CABA, Jorge Macri, desconoce esta regla y quiso saludarlo a Javier Milei en la Catedral previo al inicio del Tedeum por el 25 de Mayo. La vicepresidente Victoria Villarruel, en cambio, la conoce y, en consecuencia, omitió hacerlo. Ah, no perdón, me olvidé de que estamos en una república. El arzobispo García Cuerva, en su homilía, condenó, en más de tres ocasiones, la descalificación en el trato. Con el mayor de los respetos, ¿se habrá referido a las reiteradas costumbres de nuestro Presidente?
Roberto A. Meneghini dr.meneghini@hotmail.com