El plan de ese día para ella era divertirse al aire libre, precisamente en el mar. Se trataba de una actividad que estaba acostumbrada a hacer. Nunca imaginó que, en esta oportunidad, sufriría un incidente con consecuencias duraderas.

Una mujer tuvo que someterse a una cirugía y soportar más de un mes con un intenso dolor en el pie por haber tocado un animal de manera accidental mientras surfeaba en Estados Unidos. La historia en cuestión obtuvo la atención de millones de usuarios.

La protagonista de la anécdota se llama Christina y es una instructora de pilates de Hawái, de acuerdo con su perfil público de TikTok.

En esta red social, la ciudadana estadounidense reveló mediante una serie de videos una situación que vivió en el último tiempo. Además, aportó más detalles del tema a través de una entrevista con un medio local.

Según el relato de Christina, todo comenzó el 7 de febrero, cuando fue a practicar surf en una zona costera de Honolulu, la capital hawaiana. En un momento, durante su estadía en el agua, extendió sus piernas hacia atrás y tocó sin querer una criatura marina que se hallaba en un arrecife.

La mujer muestra las heridas provocadas por las espinas, clavadas en su pie. Foto: captura/@christinalkblack.La mujer muestra las heridas provocadas por las espinas, clavadas en su pie. Foto: captura/@christinalkblack.

Enseguida, la mujer se dio cuenta de que algo andaba mal: había comenzado a sentir mucho dolor en una de sus extremidades. Por lo tanto, miró sus pies y descubrió que en el izquierdo tenía varias espinas clavadas: eran de un erizo de mar.

Qué es un erizo de mar

El erizo de mar es un animal marino invertebrado que se caracteriza por tener una forma globosa o discoidal, estar provisto por un caparazón ―compuesto por placas calcáreas unidas entre sí de forma rígida― y contar con púas o espinas punzantes.

En el caso de Christina, se trataba de un ejemplar de erizo de mar conocido como wana. “Se encuentran en los bajos y taludes poco profundos de los arrecifes, donde a menudo se encajan en las grietas de la estructura del arrecife. Bien protegido de casi todos los depredadores del arrecife, su esqueleto de calcita, o prueba, lleva dos tipos de espinas móviles (primarias y secundarias), algunas de hasta seis pulgadas de largo (15 cm)”, informó en su página web el acuario estatal Waikīkī Aquarium, perteneciente a la Universidad de Hawái en Mānoa.

Un ejemplar de erizo de mar. Foto ilustrativa: Bernard DUPONT from FRANCE, CC BY-SA 2.0 ( via Wikimedia Commons.Un ejemplar de erizo de mar. Foto ilustrativa: Bernard DUPONT from FRANCE, CC BY-SA 2.0 ( via Wikimedia Commons.

“Tanto las espinas primarias más largas (que son huecas) como las secundarias más pequeñas son frágiles y se rompen tras perforar la piel. Las espinas más pequeñas contienen tejido productor de toxinas y el contacto con ellas provoca ardor en la herida. (…) Las espinas están unidas al esqueleto por piel y tejido muscular y no se desprenden fácilmente. Incluso un ligero contacto con las espinas puede provocar heridas punzantes, pero los erizos no pueden ‘disparar’ sus espinas”, aclaró la entidad.

Qué pasó después del incidente en el agua

Luego del incidente, la ciudadana estadounidense regresó nadando a la orilla de la playa y pidió ayuda a una persona que deambulaba por la zona. “Tuve que pedirle a un hombre que me ayudara a llevar la tabla de surf hasta el auto”, manifestó en un posteo de TikTok.

A esta altura, el dolor en su cuerpo se manifestaba de forma potente. “Estoy haciendo mucho esfuerzo para no llorar, realmente”, reconoció en aquel entonces Christina, quien se filmó en la playa y mostró el estado de su pie izquierdo. Las espinas, clavadas en el pie, se hacían evidentes.

“La picadura causada por las espinas secundarias se trata mejor sumergiéndolas en agua caliente para ayudar a desactivar las toxinas proteínicas, o sumergiéndolas en vinagre para ayudar a disolver las espinas“, explicó el acuario.

Con respecto a Christina, ella siguió las recomendaciones de los expertos: sumergió su pie en agua caliente y remojó la zona con vinagre durante algunos días. Sin embargo, aunque insistía con el tratamiento casero, el fuerte dolor no cesaba. Por el contrario, incrementaba en intensidad. A su vez, la zona seguía muy hinchada.

La hinchazón de su pie izquierdo, producto de las espinas. Foto: captura/@christinalkblack.La hinchazón de su pie izquierdo, producto de las espinas. Foto: captura/@christinalkblack.

A raíz de esta situación, la mujer tuvo que recibir atención médica en reiteradas oportunidades. Incluso, le suministraron antibióticos por un largo período.

Me dolía estar de pie mucho tiempo y tenía limitaciones para trabajar. Normalmente estoy de pie durante toda una sesión de Pilates, y doy clases entre cinco y siete horas al día. Me dolía poner peso en la articulación del dedo gordo, así que empecé a caminar apoyando la otra parte del pie izquierdo. Compensaba esta situación poniendo más peso en la pierna derecha, lo que me provocaba una desalineación de la pelvis y las caderas”, declaró en una entrevista con la revista estadounidense Newsweek.

“La extracción de las espinas quebradizas suele ser infructuosa, ya que se rompen en trozos pequeños. Si se dejan solas, las espinas pueden ser absorbidas gradualmente por los tejidos humanos, pero las heridas y picaduras de espinas de erizo pueden requerir la atención de un médico para asegurar que la infección o el encapsulamiento de la espina no causen daños permanentes“, comunicó el acuario Waikīkī Aquarium por medio de su sitio web.

Una última espina que le trajo problemas

Con el tiempo, Christina pudo lograr que su cuerpo expulsara la mayoría de las espinas. Pero hubo una púa, de gran tamaño, que permaneció en su pie “encapsulada” e infectada. Esto le causó grandes problemas.

En esta radiografía de pie de la mujer, se puede observar la espina clavada en la zona. Foto: captura/@christinalkblack.En esta radiografía de pie de la mujer, se puede observar la espina clavada en la zona. Foto: captura/@christinalkblack.

“El médico me dijo que puede que haya tenido una reacción alérgica. Por eso no me curaba y no podía expulsar la espina“, indicó a través de uno de sus videos de TikTok.

El 10 de marzo, la mujer se sometió a una cirugía para que le extirparan la última púa que quedaba en su pie. A partir de ahí, la zona empezó a curarse y recuperarse bien. A pesar de su mejoría, los médicos le avisaron a Christina que podría pasar hasta seis meses más con dolor e hinchazón, según comentó a Newsweek. Incluso en las últimas semanas debió hacer reposo.

Su historia despertó un gran interés en TikTok. Millones de usuarios siguieron el día a día de su caso, desde que se le incrustaron las espinas hasta el postoperatorio. Por su parte, ella le agradeció a los internautas el interés por su estado de salud y los mensajes positivos al respecto.

Una imagen del pie de la Christina, luego de la operación. Foto: captura/@christinalkblack.Una imagen del pie de la Christina, luego de la operación. Foto: captura/@christinalkblack.

“Mi experiencia fue un caso especial. No quiero disuadir a la gente de meterse en el mar o probar una clase de surf”, opinó la mujer, en conversación con Newsweek.





Fuente Clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *