El Papa sigue aislado, pero un poco menos, está de buen humor y responde con la “batuta” rápida, como dicen los italianos. Ha mejorado un poco su voz gracias a los ejercicios para fortalecer los músculos de la tráquea que se usan para la voz. Se sigue fatigando fácilmente pero insiste con tenacidad, mientras han comenzado a llegar los expedientes que le mandan los dicasterios (ministerios) de la Curia y que necesitan su firma.

Algunos de los colaboradores más cercanos que lo ayudan llevan mascarillas para evitar contagios infecciosos, el peor fantasma que evocan los médicos. Entre ellos están sus dos secretarios argentinos, Juan Cruz Villalón y Daniel Pellizón, que residen en el mismo segundo piso donde Francisco se aloja en la suite 201, que está dedicado al ilustre enfermo.

Las disposiciones de aislamiento se mantienen pero el ambiente se va descontracturando. Quienes lo han visto cuentan que el Papa está visiblemente mejorado aunque los médicos quieren que complete los dos meses de reposo absoluto.

Hasta ahora, su única intervención prometida es el anuncio que el Día de Pascua domingo 20 de abril, cuando pronunciará su bendición “urbi et orbe”, a la ciudad de Roma y al mundo.

La cotidianeidad de Jorge Bergoglio comprende también varias terapias con ejercicios físicos para recuperar el movimiento de las piernas y los brazos.

Todavía no hay respuesta a otra cita importante: la canonización del joven Carlo Acutis, el 27 de abril, dispuesta por el Papa cuando aún estaba internado en el hospital Gemelli, donde pasó 38 días.

Los ejercicios vocales de Francisco están dando buenos resultados pero no se sabe aún cuando podrá hacer un discurso público. El Angelus del domingo será distribuido, como ocurre desde su internación, por escrito. Los médicos reiteran que es normal que quién ha debido utilizar reiteradamente el oxigeno a altos flujos sufra después dificultades con la palabra.

El cardenal Secretario de Estado, cardenal Piero Parolin, confirmó las restricciones médicas del Pontífice y explicó que desde que llegó a su residencia de Santa Marta no lo ha encontrado. “Espero en los próximos días tener la ocasión de saludarlo brevemente. Creo que está yendo bien su recuperación y estamos todos contentos”, destacó el cardenal Parolin.



Fuente Clarin.com

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