En la cuadra de Callao 368, un silencio inusual cubre lo que alguna vez fue un emblema. La Academia, el mítico bar notable que abrió en 1930, cerró sus puertas de manera sorpresiva. Las persianas bajas y el cartel ausente marcan el final de un capítulo en la historia del café y billar.

Para quienes pasan a diario por allí, la imagen del bar cerrado resulta desconcertante. En las paredes quedaron las huellas de los carteles y hasta de la placa en la que se certificaba que se trata de un bar notable. Pero no todo está perdido, ya que el cierre es provisorio y tras una mudanza reabrirá en la calle Montevideo al 300.

“¿Qué raro, no?”, se escucha murmurar a un hombre, con las manos en los bolsillos, mientras sigue su camino. Durante más de 94 años, La Academia fue refugio de quienes preferían tomar un café bien temprano y quienes eran trasnochadores, un punto de encuentro donde convivían estudiantes y oficinistas. Un lugar donde el aroma a café se mezclaba con el sonido de las bolas de billar chocando sobre el paño verde.

Los vecinos del barrio coinciden en que el cierre ocurrió entre fines de enero y mediados de febrero, aunque no hubo anuncio oficial ni mucho menos un cartel que indique algún tipo de mudanza o refacción. “El martes se veía que estaban sacando todo, un chico me dijo que se iban a lo de Pippo”, le dijo a Clarín un comerciante de la cuadra.

Tenía buena información. Este viernes, Clarín pudo confirmar que La Academia reabrirá en el local donde funcionó hasta hace cuatro años el histórico restaurante de pastas Pippo, otro ícono porteño, en Montevideo 341. No llegaron a un acuerdo para renovar el alquiler y eso disparó la búsqueda del nuevo espacio.

El histórico local de Pippo en la calle Montevideo. Desde marzo será la nueva sede del bar notable La Academia, que cerró en su tradicional espacio de Callao y Corrientes.El histórico local de Pippo en la calle Montevideo. Desde marzo será la nueva sede del bar notable La Academia, que cerró en su tradicional espacio de Callao y Corrientes.

El diálogo con Clarín, Roberto López, el dueño de La Academia, confirmó que desde noviembre están remodelando el local. “Va a ser el mismo bar, con igual servicio y la esencia de siempre, pero le vamos a sumar novedades a la propuesta gastronómica, ya que vamos a tener una cocina más grande, más espacios porque son tres pisos, y lo vamos a aprovechar”.

Hay un dato clave que funcionará como una especie de puente, de la avenida Callao a la calle Montevideo, y de Pippo a La Academia: en la carta ofrecerán el tradicional plato de vermicellis con tuco y pesto, que hizo famoso al restaurante de pastas: “La idea es que confluya la tradición de lo que hubo en ese local y todo lo que significa La Academia como bar notable de Buenos Aires”, aseguró López.

“Pippo” cerró en 2020, en medio de la crisis que la pandemia dejó en el sector gastronómico. Desde entonces, el local permaneció vacío, con su cartel de venta y las puertas cerradas, mientras los dueños intentaban alquilarlo o venderlo. Ahora, los nuevos inquilinos desplegarán La Academia en una propiedad de 700 metros cuadrados divididos en tres pisos. Según López, la idea es reabrir hacia mediados de marzo.

Persianas bajas para el bar notable La Academia, que cambiará de locación y reabrirá en Montevideo 341, donde estaba Pippo. Foto: Martín BonettoPersianas bajas para el bar notable La Academia, que cambiará de locación y reabrirá en Montevideo 341, donde estaba Pippo. Foto: Martín Bonetto

La historia

La Academia repite la historia de otros tantos bares porteños. Luis, el padre de Roberto López, proveniente de una familia de inmigrantes españoles, lo compró en la década del 70. El local mide 10 por 52 metros y tiene capacidad para 150 personas. Hasta que estuvo abierto tenía mesas de billar y de pool, además de metegol y ping pong. También era punto de encuentro para el ajedrez, el dominó y las cartas. Todo se mantendrá en su nuevo destino.

A metros de la avenida Corrientes, los teatros y la vida nocturna de Buenos Aires, era de los que solían estar abiertos las 24 horas. Por las mesas de La Academia pasaron poetas, escritores y tangueros. Entre los visitantes ilustres estuvieron Enrique Santos Discépolo, Aníbal Troilo, Roberto Goyeneche, Osvaldo Pugliese, Mariano Mores, Tita Merello y Nini Marshall.

También lo visitaban políticos, como Ricardo Balbín y Luis Zamora. Actores como Alberto Olmedo. Y, más cerca en el tiempo músicos como Pappo Napolitano, Andrés Calamaro, Rodrigo y Ricky Maravilla.

El bar La Academia, en Callao 368, y su fachada tradicional. Foto: Germán García AdrastiEl bar La Academia, en Callao 368, y su fachada tradicional. Foto: Germán García Adrasti

Nostalgia y alivio

Lo cierto es que los vecinos y habitués ya sienten una cierta nostalgia y tristeza por el bar al que iban con sus abuelos, con sus parejas o con sus amigos. “Esto nos tomó por sorpresa. Yo cuando era muy chiquita siempre venia después del colegio con mi abuela. Cuando pasaba por acá era acordarme de ella y de esas tardes. Viste que los momentos con los abuelos son momentos únicos y hace poco volví a pasar por acá y lo vi cerrado, y no sabía que pasó. Con esto que están diciendo todos, la vedad que es un poco triste saber que acá no lo abren más o que se van a otro lado”, dice Aitana Bilbao sobre la avenida Callao.

En la vereda de Callao, un kiosquero resume la sensación generalizada: “Todos nos dicen que se mudan a Pippo, pero no sabemos por qué ni qué van a hacer ahí”. Mientras tanto, quienes pasan frente a la persiana cerrada de La Academia se detienen, observan el lugar por unos segundos y siguen de largo, como si no quisieran admitir que algo de la esencia de Buenos Aires se está perdiendo. Pero ahora se sabe que queda la esperanza de que aquel espíritu de noches interminables encuentre una nueva casa en Pippo, devolviéndole a la Ciudad una parte de su historia.



Fuente Clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *