
¿Cómo es enamorarse a los 40 años? ¿Qué experiencias, miedos, prevenciones diferencian esa relación de las pasiones previas? Convencida de que perder la cabeza por amor en la mediana edad es tan inusual como un encuentro cercano del tercer tipo (vean esa peli de Spielberg si no lo hicieron), la dramaturga y directora española María Velasco escribió Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos.
La obra se estrenó en Matadero, un espacio que Madrid dedica al teatro actual, y acaba de salir en forma de libro, publicada por La uña rota. La autora parte de una experiencia propia y aborda con humor y mirada incisiva el pánico que da acercarse a otro ser y abandonar “la distancia de seguridad que nos protege a los unos de los otros”. Con eje en los sentimientos, el texto jamás olvida lo social: ser autónoma, no llegar a fin de mes y que sus padres tengan que pagar su funeral es uno de los fantasmas de la protagonista.
“A mí el amor siempre me ha parecido un tema muy serio. Pero cuando a eso se suma una escritura alterada por la emoción aún presente… Yo misma estaba alarmada”, contó Velasco en la presentación, junto a su editor, Carlos Rod, y a la actriz Celia Frejeiro, quien leyó fragmentos del texto. En la obra, el alien representa el colmo del “otro” en un doble sentido: es el extraño que llega a nuestra vida y también, ese desconocido en el que el amor nos convierte.
Nada es ligero en lo que narra: empieza tras la separación cuando la depresión sume a la protagonista en “un duelo sin muerto”, que domestica con fármacos, pero se mueve hacia atrás y recrea el vínculo, asumiendo la rugosidad del amor, su don y su peligro. “Quise escribir muy libre como salto al vacío, con confianza en la utopía. Creerme mi propio discurso amoroso para erotizar la vida, y recuperar cómo es despertarte con música y ser amable con quien te vende la fruta”, resume Velasco.
“Venimos de una tradición donde lo cursi está prohibido; está bien hablar de esto. Aquí se arma una sintaxis del amor, la cursilería está pensada y digerida, por eso la ha vencido: tiene una gramática”, destaca Rod.
Una de las singularidades del volumen es que incorpora con arrojo su detrás de escena: los poemas escritos por María Velasco, mientras armaba la pieza teatral. Artefacto precioso, caracol que incluye en su vientre todo el mar, este libro-alien abraza la negatividad del amor sin idealizar. Perturba y brilla.