
Latinoamérica es una región rica en diversidad cultural y múltiples características geográficas, pero también es conocida por su intensa actividad sísmica, según la USGS. Por suerte, no es el caso de la Argentina, que sí tuvo grandes y devastadores terremotos en diversas provincias, pero esta no es una de las mayores características de nuestra tierra. Entonces, ¿Cuál es el país de América Latina con más terremotos en el año?
El término sismo es la forma técnica en que los expertos definen cualquier movimiento repentino de la Tierra. Se trata de una vibración causada por la liberación de energía acumulada en las placas tectónicas. No importa si es leve o intenso: todos los eventos de este tipo entran dentro del concepto de sismo, independientemente de su magnitud o duración.
Además, hay que tener en cuenta que las catástrofes naturales se multiplican debido al cambio climático, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (Ocha, por sus siglas en inglés). “Según las estimaciones de las Naciones Unidas, América Latina y el Caribe fue la segunda región más propensa a desastres naturales en el mundo entre los años 2000 y 2020”, indica un informe de National Geographic.
Los países más propensos a los sismos en la región son aquellos que se encuentran dentro del llamado “Cinturón de Fuego” del Océano Pacífico, una zona donde las placas tectónicas interactúan constantemente, generando terremotos de diversas magnitudes.
Entre esos países se encuentran Chile, México y Perú, siendo el primero el que se destaca como el de mayor cantidad de terremotos registrados anualmente. Junto a Japón, Chile es de los países más sísmicos no solamente de Latinoamérica, sino del mundo. Situado en el extremo sur del continente, su ubicación geográfica sobre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, lo convierte en un epicentro de actividad tectónica.
De hecho en 1960, Chile fue testigo del terremoto más fuerte jamás registrado en la historia, con una magnitud de 9.5 en la ciudad de Valdivia. Este evento marcó un hito en la sismología mundial.
El 27 de febrero de 2010, el país vecino tembló con un sismo de 8.8 grados que generó un tsunami devastador. En parte del sur de Chile, fueron emisoras argentinas, a través de sus frecuencias AM, las primeras que cientos de miles de chilenos pudieron sintonizar para entender qué había ocurrido: un terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter, el segundo más grande en Chile y sexto en el mundo, sacudió más de mil kilómetros de extensión a lo largo del país.
Ese país recuerda siempre a las 525 personas que perdieron su vida, pero también evidencia la extraordinaria resiliencia y oficio de la nación trasandina para lidiar con las inclemencias naturales. En el año 2023, Chile reportó más de 560 sismos significativos, según datos recopilados por Earthquakelis. Aunque no todos estos movimientos telúricos fueron de gran magnitud, su frecuencia resalta la constante actividad tectónica en la región.
México y Perú también figuran entre los países con alta actividad sísmica. México, ubicado sobre cinco placas tectónicas, experimenta temblores frecuentes, especialmente en su región sur. Por su parte, Perú enfrenta desafíos similares debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego.
La alta actividad sísmica en estos países ha llevado a la implementación de estrictas normativas de construcción y programas de educación para la población. En Chile, por ejemplo, los edificios están diseñados para resistir terremotos de gran magnitud, y las simulaciones de evacuación son una práctica común en escuelas y lugares de trabajo.