La impactante imagen del arroyo Sarandí teñido de un rojo intenso que sorprendió a los vecinos de Avellaneda aún no tiene una explicación certera. Aunque la mancha que quedó registrada en videos y redes sociales se disipó, las autoridades que tienen jurisdicción sobre cauces hídricos y control ambiental no pudieron determinar el origen del fenómeno. Y la escena pone en agenda la contaminación de este y otras cuencas en el Gran Buenos Aires.

La anomalía se detectó este jueves a las 8. Y el municipio de Avellaneda cursó -a partir de las primeras constataciones- denuncias en la policía Ambiental, el ministerio de Medio ambiente de provincia y la Autoridad del Agua.

En las últimas horas las autoridades comunales inspeccionaron ocho industrias que tienen instalaciones cerca del recorrido del arroyo, una textil y una curtiembre. “La presunción principal es que se trata de un colorante sintético típico para el uso en la actividad textil, de las curtiembres o de cosmética”, explicó a Clarín un funcionario de la municipalidad a cargo de Jorge Ferraresi (UxP).

En el ministerio de Medio Ambiente tomaron muestras para hacer un análisis que determine con veracidad las características del producto. Hasta la tarde de este viernes no estaban los resultados. Ese organismo se encarga de atender las denuncias por vulneración de las normativas de cuidado del ambiente y tiene un registro de las empresas que provocan impacto sobre el ecosistema.

“Es la primera vez que vemos una cosa así”, dijo Mario, vecino de la calle Baradero, donde comienza a asomar el arroyo luego de recorrer casi 15 kilómetros entubado y bajo tierra. En ese punto, cerca de la ribera de Avellaneda, el cauce vuelve a estar a cielo abierto hasta el final.

Agua roja en el Arroyo Sarandí, en Avellaneda. Una historia de contaminación y sospechas de sabotaje. Foto: Emmanuel Fernández. Agua roja en el Arroyo Sarandí, en Avellaneda. Una historia de contaminación y sospechas de sabotaje. Foto: Emmanuel Fernández.

El arroyo Sarandí tiene su nacimiento en Longchamps, partido de Almirante Brown, y atraviesa Lomas de Zamora y Lanús antes de terminar en el Río de la Plata.

“No descartamos que se haya tratado de un sabotaje. Un camión cargado con cientos de litros de este producto químico lo haya vertido sobre el cauce”, es una de las posibles líneas de trabajo de los funcionarios del municipio.

Pero eso pudo haber ocurrido incluso en algún tramo de donde el afluente está debajo de la superficie. “Pudieron hacer un canal clandestino o un vertedero ilegal”, suponen los investigadores.

Agua roja en el Arroyo Sarandí, en Avellaneda. Una historia de contaminación y sospechas de sabotaje. Foto: Emmanuel Fernández. Agua roja en el Arroyo Sarandí, en Avellaneda. Una historia de contaminación y sospechas de sabotaje. Foto: Emmanuel Fernández.

Esta teoría se complementa con otro episodio de los últimos días: la lluvia intensa y la sudestada del miércoles pasado. Los técnicos no descartan que si el colorante sintético se arrojó previo a eso, haya quedado oculto en la parte subterránea del arroyo hasta que se produjo la primera bajante del río, en la mañana del jueves.

Allí afloró esa mancha rojiza que alarmó a los habitantes de ese sector de la localidad de Sarandí. En esta etapa de la investigación hay un dato que se pudo corroborar: el producto no contenía restos bacteriológicos. O sea, no sería peligroso o riesgoso para la salud, incluso para el contacto con la piel.

Avellaneda tiene instaladas más de 2.100 industrias en toda la jurisdicción. Entre 290 y 310 de ese total están en las “inmediaciones” o tienen algún tipo de contacto con el arroyo Sarandí. Hasta ahora, las “sospechosas” fueron inspeccionadas y no hubo necesidad de labrar actas de infracción. No pudieron encontrar elementos que vinculen la actividad de los últimos días con la mancha roja que tiñó por casi un día el cauce.

La convivencia de esas empresas con los vecindarios no siempre resulta amena. Los vecinos apuntan a las empresas ubicadas en la zona por el daño ambiental. Según denuncian, arrojan desechos industriales al arroyo, que en algunas ocasiones provocan la alteración en la coloración del agua y malos olores. “Nunca tan intenso como el de este jueves”, admiten.

Las diferentes denuncias advierten sobre la presencia de miles de industrias y comercios emplazados en sus orillas y zonas aledañas que vierten desechos tóxicos sobre el curso de agua.

El Sarandí es la continuación del Las Perdices, en el partido de Avellaneda. Su cuenca tiene un poco más de 50 km2 y está entubado desde la estación ferroviaria de Monte Chingolo, luego cruza a cielo abierto el Camino General Belgrano y llega a Avenida Mitre. Después termina en el Río de la Plata.



Fuente Clarin.com

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