El yoga, la práctica milenaria que nació en la India como una forma de unir cuerpo, mente y espíritu, se ha convertido en las últimas décadas en uno de los ejercicios más elegidos para mejorar la salud integral. Su popularidad creció de la mano de los múltiples beneficios que ofrece: ayuda a reducir el estrés, alivia tensiones físicas y mentales, y mejora notablemente la flexibilidad.
Se cree que nació en la India hace más de 3.000 años, y sus primeros registros corresponden a los textos sagrados conocidos como Vedas y escritos en sánscrito, idioma que todavía se utiliza para describir sus posturas. A través de la combinación de posiciones físicas (asanas), técnicas de respiración (pranayama) y meditación, el yoga promueve una sensación de calma y bienestar.
Existen más de 20 tipos de yoga, pero solo algunos son adecuados para los principiantes. El yoga necesita de la mente y el cuerpo, aunque también serán útiles algunos elementos, como el tapete o mat. Por supuesto, si tenés pensado comenzar a realizar yoga, podés escuchar consejos de expertos y consultar a un especialista que te guíe.
Además de lo expuesto con anterioridad, practicar yoga regularmente puede mejorar la postura, aumentar la energía y favorecer un sueño reparador. Es por eso que incluirlo en tu rutina solamente te traerá beneficios en un mundo cada vez más acelerado y complicado, en el cual necesitás conseguir salud mental y física.
Lo primero para hacer es encontrar un profesor/a que te transmita confianza y que te introduzca en el estilo adecuado. Como se dijo, existen diferentes estilos de yoga, como el Hatha, Vinyasa, Ashtanga, Kundalini y Bikram, entre otros. Investigá cuál se adapta mejor a tus necesidades para comenzar.
Tenés que saber que el yoga lleva tiempo. Es fundamental la práctica regular y la repetición de asanas para poder aprenderlas. Por eso, la paciencia debe ganarle a la ansiedad. Al principio, hay que evitar las posturas acrobáticas. Para organizarte, debés elegir un horario y lugar en medio de tu rutina e incorporarlo de manera regular.
Ya sea por la mañana para energizar tu día, o por la noche para relajarte, encontrá el momento que mejor se adapte a tu estilo de vida. Además, designa un espacio tranquilo y libre de distracciones para practicar.
No necesitas mucho para empezar a practicar yoga, con una esterilla antideslizante o colchoneta de gimnasia más ropa cómoda, ya estás preparado. No te olvides de tener a mano una botella de agua, como en toda actividad.
Para ganar flexibilidad y reducir el estrés, date tiempo, sé constante y paciente. La clave para integrar el yoga en tu rutina es la constancia, no te desanimes si al principio algunas posturas te resultan difíciles. Tenés que saber que integrar el yoga en tu rutina transformará tu vida de manera positiva.