Brigitte Bardot, o solo BB, es belleza, naturalidad, seducción, estilo natural… Pero, por sobre todas las cosas, emancipación sexual y convicciones. A tal punto que la filósofa y feminista Simone de Beauvoir escribió que la “su forma de entender la libertad es existencial”. Y, ahora, a los 90 años, sigue fiel a sus principios y forma de ver la vida.
Como recopila la nota de Decicine21, Bardot nació en París, en 1934, en una familia burguesa que le inculcó el amor por el arte.
Ya adolescente, su madre advirtió que su magnífica belleza le abriría las puertas como modelo. Así fue. Y ese resultó el inicio de su carrera.
Poco tiempo después llegaron las propuestas para hacer cine, que vivía su época dorada. En 1952, a los 17 años, debutó con un pequeño papel en Le trou normand y ese mismo año el protagónico en –Anina, la fille sans voiles.

Ya en 1956 saltó a la fama y también conoció las polémicas, que pasaron a ser parte de su vida. El motivo fue el estreno de Dios… creó a la mujer, una creación de su primer y precoz marido.

Brigitte llevaba el papel de una joven muy atractiva, sensual y desinhibida que vivía con sus tutores legales en Saint-Tropez. A partir del interés de un empresario por comprar el lugar donde vivía con su familia, tres hombres se obsesionan con ella.

La película posicionó a Brigitte como una sex symbol. Tenía en ese momento 22 años y la sensualidad en su máximo nivel. La trama mostraba un erotismo poco acostumbrado para la época y el sitio FilmAffinity recuerda que en algunos países fue censurada o estrenada muchos años después.
El escándalo también llegó al círculo privado. B.B se enamoró de Jean Louis Trintignat, su compañero en el set, y eso llevó al fin de su matrimonio con Vadim.

Además, después de su estreno, cuenta una nota del sitio El Correo, BB se mostró en el Festival de Cannes descalza y despeinada, rompiendo los rígidos mandatos de esa época. Esa impronta llevó a posicionarla como ícono de la moda.
Amores y pasiones
A partir de ahí, rememora la nota de El Correo, pasaron por su vida una incontable cantidad de amantes y amores, intercalados por rupturas escandalosas e intentos de suicidio.
En 1959 se casó con el productor Jacques Charrier. Con él tuvo a su único hijo, Nicolas-Jacques. “El embarazo fue un tumor que se alimentaba de mí”, dijo en algún momento. Después se desentendió de la crianza.
También estuvo casada tres años con el millonario alemán, heredero de una marca de autos, Gunter Sach, que la sedujo lanzando miles de rosas desde una avioneta sobre su casa. “Tres años con Brigitte Bardot son como 30 con cualquier mortal”, expresó él después.

En 1992 contrajo matrimonio con el industrial vinculado con la derecha francesa, Bernard d’Ormale. El rito fue a dos semanas de conocerse y, según la poca información disponible, siempre llevaron una relación distante.
La segunda mitad de su vida
En 1973, abandonó las pantallas de cine. Como contrapartida, más allá de una poco feliz incursión en la música, enarboló sin grises y muchas veces con polémicas la defensa a los animales. Armó su propia fundación. Llegó a criticar a Sophia Loren por llevar un abrigo de piel y también simuló una boda con una pequeña foca blanca sobre el hielo del ártico.
“Las bestias me merecen más confianza que muchos seres que se llaman a sí mismos humanos”, escribió en 2003 en su autobiografía, refiriéndose a su devoción animal.
Además, en muchas oportunidades remarcó sus ideas de derecha y fue multada en grandes sumas por agresiones verbales.
Cómo está hoy Brigitte Bardot
BB, de acuerdo a los datos conocidos más recientes, está instalada en La Madrague, su icónica casa en Saint-Tropez. Desde hace años sale muy poco y sus declaraciones son esporádicas.
Las últimas entrevistas se remontan a septiembre pasado, cuando cumplió 90 años “He vivido como he querido y sigo haciéndolo, pero soy a la vez libre y dependiente del hombre que amo”, dijo en ese momento.
En cuanto a la inevitable pregunta sobre el paso del tiempo expresó: “Respeto la ley natural de la vida, sin contradecirla. El tiempo me ha enseñado mucho. Intento transmitirlo, me siento serena”.
Su último deseo, tal como dice esa nota, es ser enterrada en su lugar en el mundo junto a sus animales. “La paz que no he tenido en vida espero encontrarla enterrada junto a mis animales”.